Sin nubes de palabras.
Ninguna palabra significa nada en realidad. El significado se lo damos nosotros, es una convención. Por eso existen tres mil lenguas en el mundo, pero no hay tres mil realidades.
Podés crear tu propio lenguaje privado. Los amantes siempre crean su propia lengua privada: comienzan a utilizar expresiones particulares que nadie comprende pero ellos sí.
El significado es algo dado; no existe realmente. Cuando alguien dice: “¡fuego!”, no hay fuego en la palabra, no puede haberlo. Cuando alguien dice Dios, en la palabra Dios no hay Dios, no puede haberlo. Cuando alguien dice amor, la palabra amor no es amor.
Cuando alguien dice “te amo”, no te quedes sólo en las palabras. Pero te engañás, porque nadie mira la realidad; la gente sólo se fija en las palabras. Cuando alguien dice “te amo”, vos pensás: “sí, me ama”. Estás metiéndote en una trampa. Mirá la realidad de ese hombre o esa mujer. No escuches las palabras, escuchá la realidad. Entrá en relación con la realidad de esa persona y surgirá la comprensión de si lo que está diciendo son sólo palabras o si también llevan un contenido.
Nunca dependas de la palabra sin contenido… o tarde o temprano vas a frustrarte.
Tantos amantes están frustrados en el mundo… ¡el noventa por ciento! La causa es la palabra. Creen en la palabra y no miran la realidad.
No permitas que ellas te posean, o vas a vivir en un mundo falso.
Las palabras son falsas en sí mismas; sólo se vuelven significativas si existe alguna verdad en el corazón del que proceden.
Fragmento de "Sordo, mudo y ciego", de Osho.
Podés crear tu propio lenguaje privado. Los amantes siempre crean su propia lengua privada: comienzan a utilizar expresiones particulares que nadie comprende pero ellos sí.
El significado es algo dado; no existe realmente. Cuando alguien dice: “¡fuego!”, no hay fuego en la palabra, no puede haberlo. Cuando alguien dice Dios, en la palabra Dios no hay Dios, no puede haberlo. Cuando alguien dice amor, la palabra amor no es amor.
Cuando alguien dice “te amo”, no te quedes sólo en las palabras. Pero te engañás, porque nadie mira la realidad; la gente sólo se fija en las palabras. Cuando alguien dice “te amo”, vos pensás: “sí, me ama”. Estás metiéndote en una trampa. Mirá la realidad de ese hombre o esa mujer. No escuches las palabras, escuchá la realidad. Entrá en relación con la realidad de esa persona y surgirá la comprensión de si lo que está diciendo son sólo palabras o si también llevan un contenido.
Nunca dependas de la palabra sin contenido… o tarde o temprano vas a frustrarte.
Tantos amantes están frustrados en el mundo… ¡el noventa por ciento! La causa es la palabra. Creen en la palabra y no miran la realidad.
No permitas que ellas te posean, o vas a vivir en un mundo falso.
Las palabras son falsas en sí mismas; sólo se vuelven significativas si existe alguna verdad en el corazón del que proceden.
Fragmento de "Sordo, mudo y ciego", de Osho.