Del otro lado del tiempo.
A 2.700 mts. de altura no veíamos más allá de nuestras manos. Yo dije “así debe ser el cielo”. Me bajé del auto con la cámara y saqué fotos desde allí. Por encima de las nubes.
Ingredientes para un sándwich humano:
1. nubes (lo suficientemente densas como para cubrir cualquier paisaje)
2. un hombre
3. una mujer
4. nubes.
5. es conveniente condimentar con una pizca de intuición, y agregar en dosis apropiadas un poco de amor y de locura.
Él me tenía preparada una sorpresa: pasar la noche en Alta Gracia. Se había empecinado en llevarme hasta mi infancia. Quería saber qué cosas sentiría, si yo era capaz de recordar calles, plazas, algo. La idea me fascinaba pero al mismo tiempo me asustaba. Era como volver muy atrás en el tiempo. Y con el tiempo, volver muy atrás con mis fantasmas.
A medida que entrábamos en la ciudad me preguntaba “¿y ??? ”
Y yo nada.
Era volver pero... ¿quién volvía? ¿y las calles de tierra adónde estaban? ¿y la oscuridad, sólo interrumpida por la luz de la torre del reloj, adónde había ido? ¿y la casa de Mamina, y el Hotel Londres, y la vieja terminal de micros... adónde? ¿adónde?
Hasta que vi el Tajamar.
Entonces la niñita y yo nos encontramos.
Me bajé del auto, salté el muro de piedras y llegué corriendo hasta la orilla.
Las farolas iluminaban el agua y me quedé muy quieta esperando ver lo que mi memoria mantenía en secreto.
Los peces que formaban remolinos.
Los remolinos que formaban rondas.
Las rondas a la hora de la siesta.
La siesta después de robarme todos los nísperos que fuera capaz de comer.
Hace 35 años. En Alta Gracia.
De regreso, puse a Eva como almohada y dormí hasta Quebracho Ladeado. Había comprado un ¿pizzie?? Bueno... algo así. Imaginen un gnomo de pelos verdes con un ágata en la mano y un rostro bellamente andrógino.
El gringo lo miraba (me miraba) atónito. No sabía si decirme qué lindo o qué asco esacosaquecomprasteporDiosqueES???
Me dijeron que era articulado pero resulta que jugueteando le amputé una mano. La cosa es que el pizzie, ahora manco, se veía aún peor. Nevenka lo estuvo examinando como a una lagartija muerta, hasta que decidió que era “tierno”. Pero no pienso regalárselo.
Ah...y tengan cuidado. Si pisan un pizzie serán hechizados y olvidarán el camino de regreso a casa. El duendero me dio el conjuro. Si llegaran a perderse... se los cuento.