Nada que ver.

Puedo no tener ganas de hablar, pero sí de escribir.
Puedo no tener ganas de escribir, y entonces tampoco tendré ganas de hablar.

Hoy no tuve ganas de nada.

En una tarde de estío, Merlín y Arturo descansaban en una quebrada. Merlín le leyó un bello poema a Arturo:

¿Qué tal si durmieras

y que tal si,

estando dormido, soñaras?

¿Y qué tal si,

en tus sueños

volaras al cielo

y de allí trajeras

una rara y bella flor?

¿Y qué tal si,

al despertar,

tuvieras esa flor en tu mano?

¿Qué pasaría?
28/04/2004 10:50 Tema: .
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]