Right time, right place.

El que se fue, volvió. Según dijo, vino a quemar las naves.
- Quiero vivir!!!
- Bueno pero no me grites. Le contesto. Susurro. Me quedo en silencio.
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-Tus silencios me matan. Dice él.

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Sí. Los silencios matan. Están hechos para eso. Para matar de a poquito.

Vivo de noche. Desde que llegué a Buenos Aires me acuesto a las seis de la mañana. Duermo poco, pero supongo que lo necesario como para seguir pensando.
Ahora mismo son las dos de la madrugada. Y eso me hace feliz.
A veces la noche es mi mejor amante. Me desnuda sin prisa. Y con arte.
Y yo, sin arte, me expongo y muestro.
Doy.
Más.

Llamé al Gringo. Lo llamé por que en éso habíamos quedado. Lo llamé para no preocuparlo. Lo llamé para que no muera de silencios. Lo llamé tarde. Entonces me di cuenta que no, que así no.
Lo engaño con la noche, que ya me había desnudado y tenía prisa por poseerme.

Salí, hace un rato, a comprar cigarrillos y galletitas. Me puse algo sobre el pijama y le pregunté a mi perro si quería acompañarme. Trajo su correa. Es lo único que aprendió, por eso lo quiero.
Un auto frena de golpe, vidrios polarizados, la ventanilla baja un poquito y sale una mano que me saluda. No tengo idea de quien carajo era. Pero yo saludé, por que soy educada. Y por las dudas. Y por que me gustó recibir un saludo.
Cuando la calle está tan sola…

Caminé llevada por el perro y este puto dolor. Saben… el dolor, lejos de replegarme, me deja en bolas. Llegué hasta una esquina que es muy bella. Allí hacen esculturas para jardines. Me acerqué hasta las rejas mientras mi perro hacía pis sobre una Venus de piedra, y me quedé mirando el interior. Cuando todo descansa y la luz de una bombita ilumina ángeles y sapos. Vírgenes y leones.
Desde el desván, habitado por el escultor, sonaba el tema de la película Fame.
Me separé de las rejas para mirar hacia arriba. Vi más esculturas, pilas de Cd’s, una grulla colgando del techo.
Hubiese querido que algún ángel abriera las puertas.
Y me invitara a subir.

De regreso a casa una pareja discutía. Había tanto espacio entre ellos… son curiosas las formas de proteger el espacio. Es curioso que alguien necesite protegerlo. Es curioso que en el amor las cosas funcionen al revés. Es curioso que, aún de a dos, insistamos en soledad con la soledad de la soledad.
02/05/2004 08:40 Tema: pulsaciones.
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