A mi (también) amigo.
El Gringo anda medio tristón porque me voy.
Esta mañana escuché que le decía a Nevenka: “esta mujer me cambió la vida”.
Entré y pregunté: “¿por?”.
Entonces Nevenka me dijo: “porque mi papá nunca bailó”.
Hablaba de la fiesta. Yo también pensaba hablar sobre la fiesta en este post.
Pero creo que los tres hablábamos de algo más.
Y yo quiero hablar de algo más.
Mi papá nunca bailó.
Hasta anoche. Cuando el Dj puso un rock y él y yo nos abrazamos en un “lento”, apretaditos y a los besos. Y todos nos decían: “¡¡¡pero ése no es el paso!!!”
Ah, ¿no?, contestábamos; con cara de… noesqueseamosordosesquenonosimporta.
Y dieron las dos, y las tres, las cuatro las cinco y las seis…
Y él nunca habrá bailado, hasta anoche.
Y yo no sé, si hasta anoche, alguna vez bailé.
Pero sé que cada encuentro entre nosotros es una danza luminosa y extraña. Que no alcanzo a comprender.
Y ya me estoy rindiendo.
Su amor es tan fuerte que me gana la batalla.
Arrasa con mis miedos.
Ahora duerme. Es madrugada.
Y aunque me deslice entre las sábanas con el sigilo de una gata, se dará vuelta,
y me cubrirá con su cuerpo…
como todas las noches…
como todas las siestas.
Amigo mío.
Esta mañana escuché que le decía a Nevenka: “esta mujer me cambió la vida”.
Entré y pregunté: “¿por?”.
Entonces Nevenka me dijo: “porque mi papá nunca bailó”.
Hablaba de la fiesta. Yo también pensaba hablar sobre la fiesta en este post.
Pero creo que los tres hablábamos de algo más.
Y yo quiero hablar de algo más.
Mi papá nunca bailó.
Hasta anoche. Cuando el Dj puso un rock y él y yo nos abrazamos en un “lento”, apretaditos y a los besos. Y todos nos decían: “¡¡¡pero ése no es el paso!!!”
Ah, ¿no?, contestábamos; con cara de… noesqueseamosordosesquenonosimporta.
Y dieron las dos, y las tres, las cuatro las cinco y las seis…
Y él nunca habrá bailado, hasta anoche.
Y yo no sé, si hasta anoche, alguna vez bailé.
Pero sé que cada encuentro entre nosotros es una danza luminosa y extraña. Que no alcanzo a comprender.
Y ya me estoy rindiendo.
Su amor es tan fuerte que me gana la batalla.
Arrasa con mis miedos.
Ahora duerme. Es madrugada.
Y aunque me deslice entre las sábanas con el sigilo de una gata, se dará vuelta,
y me cubrirá con su cuerpo…
como todas las noches…
como todas las siestas.
Amigo mío.