
“trepen a los techos ya llega la aurora”, canta spinetta y a mí me fascina ese tema, sobre todo cuando dice “todos quieren mi montaña (...) solo quedan las alturas"... las alturas... las alturas... me pregunto si las alturas me pondrán a salvo, si habrá un árbol de la vida esperando por mí, afuera no me gusta, afuera no me encuentro, afuera todo es ruido, humo, cielos mezquinos de estrellas, llovizna gris que no huele a tierra, cemento que no huele a madera;
sentidos lastimados, miro a la gente que no mira a nadie, alguien que me mira ofreciéndome sexo; miro al que me mira detrás de mis gafas y bajo la cabeza siguiendo mi lectura de diosas y mujeres en minúsculas... afrodita, soy afrodita, también hestia; y hasta soy mónica... me duele la cabeza cuando no estoy donde quisiera estar, o cuando me fumo la angustia contando bocanadas, (una, dos, qince, diez) marlboro light que estás en los cielos, déjame caer en la tentación y no me libres de ningún mal porque no creo en ello... me voy con tu música sonando para mi goce irreductible y secreto, tomo la calle equivocada
porque no sé donde estás; siempre te busco en los taxis que atraviesan la ciudad y se me ocurren miles, despacio, como redes de pescadores que se lleva el río y cada tanto vuelven; vacías, con algo, pero nunca es eso... a veces me confunden con una pasajera y entonces se detienen – no, gracias, no pensaba subir- y sigo... y cada paso, cada calle, cada puta baldosa, es más de tu ausencia que piso y salto y trastabillo... soy, me he convertido, en una pasajera solitaria de huellas perdidas, en una buscadora de miradas que no se te parecen, en un cuerpo que duele porque extraña.
@ taking over me – evanescence"