Recuperando.

horse.JPGEstoy pagando deudas. De la clase que se salda con dinero.

-¿Cuánto te debo? Tomá. Gracias por bancarme.

-¿Cuánto debo? Aquí tiene. ¿Dónde firmo? Buenos días.

Acabo de vender el terreno de la discordia. Mi monedero engordó abruptamente; y abruptamente está poniéndose en línea. A medida que pago…
Pagar… para no tener que pagar con otra cosa, decimos los analistas.
Pagar para tener. Que no es restar.
He sumado aire, una distancia que ya no es simbólica: derribé la medianera, se cortó el cordón, un dueño ha nacido.
Lástima el dueño.

-¿Estás contento? (Yo, que no paré de hacerme la graciosa durante la firma del boleto. Tantos hombres meticulosos, frunciendo entrecejos, carraspeando, revisando cien veces mis tres famélicos papeles, constatando otras cien mi número de documento -juré que era yo, hace treinta años, pero yo- que le voy a hacer, nunca perdí mi DNI, nunca tuve que renovarlo y ahí estoy… con rasgos de adolescente hippie, las cejas finitas, sombra blanca enmarcando ojos más oscuros, una tez más pálida, pelo lacio y raya al medio, con escasos 45 kilos, 18 años, y cara de “todavía soy virgen” -¿saldrán en las fotos las mentiras? Ay que miedo. Susto, siempre susto. El puto susto.)

-¿Perdón? ¿Contento?

-Sí, si estás contento con el terreno… ¿viste que hermosa arboleda? Son Tipas centenarias…

-Lo lamento por los árboles, pero no pienso dejar ninguno. Quiero construir una casa grande.

-Ah. Es que yo lo compré con tanto amor... por los árboles, digo. (¿Por qué las mujeres hacemos comentarios que suenan tan estúpidos y sin embargo no podemos evitarlos? ¿Qué suponía? ¿Que lograría conmover al gigante de barba y cara de no me rompas las bolas nena / mejor no te metas conmigo / qué me mirás eh?, eh?).

Cuando salí de allí, un amigo me preguntó lo mismo: “¿estás contenta?”. Y no, no era alegría. Era plata. Dinero.
Billetes.
Y así… cobrando y pagando logré recuperar mi auto -a un año del accidente-.
No, Glup, aún no era tu namber uan en el top tin de los blogs.
Me senté al volante como novata. Otra vez los 18 y el puto susto de copiloto.
¿Dónde estaban las lucecitas?, ¿cómo se manejaba la computadora???, y la reversa, ¿cómo se ponía??? ¿por qué no anda el control a distancia del equipo de audio? Ah cierto, es verdad… tuve un accidente, a mí no me pasó nada… pero a mi auto sí. Estuvo cinco meses en terapia intensiva y yo pidiéndole que suba el volumen desde el volante. O que se apaguen las cuatro luces del tablero.

Secuelas.

¿Será verdad que a mí no me pasó nada?

Secuelas.

Mi auto y yo tuvimos un pequeño diálogo, intercambiamos algunas caricias e hicimos un pacto de mutua confianza.
Entonces puse primera, lo saqué del parking; y dejamos que el sol del mediodía nos caliente los motores; con Miles y Chet sonando en la compactera.

@ witchcraft - miles & chet
10/03/2005 11:53 Tema: pulsaciones.
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]