Instinto.
Pero necesité que quedara aquí.
No sólo por mí, y por él.
También por ustedes. Que aprendieron a conocerme, que saben, que desentrañan, que respetan. Que están.
Hoy no tengo ganas de escribir,
me siento exhausta.
Pero quiero dejarles este poema.
Y mis besos.
Dejemos que los sabios parloteen
Nada de lo que dicen es cierto, excepto
que la vida es muy breve. Se fue la flor marchita
para siempre, y el resto es mentira y locura.
El dedo del destino tan solo una palabra
escribió antes de irse. Nada, ni la inteligencia,
ni el amor, ni la compasión, hará que se retracte.
No hay lágrimas bastantes para poder borrarla.
Entonces llamé al Hado, preguntándole
¿Es posible que el destino nos lleve entre tinieblas?
Y el Hado me respondió: "jamás preguntes nada
y déjate llevar por el más ciego instinto".
Omar Khayyam.
04/10/2004 06:22 Tema: pulsaciones.