Silencios propios.
Nunca mencioné la existencia de una iglesia en mi trayecto.
En otros trayectos, de aquellos que emprendo por pueblos de calles polvorientas, se las llama ”oratorios”. Y tienen puertas abiertas, aunque el cura no esté.
Son construcciones sencillas, pintadas a la cal; con interiores frescos y un silencio propio.
Un silencio interrumpido -quizá- por el ladrido de un perro.
A veces mis silencios ladran, aúllan, rugen. Y sólo otro silencio puede escucharlos.
Ya comprendí que no es cosa de humanos.
Es cosa de otro silencio.
Anoche lo busqué.
Pero había una puerta entre mi silencio animal y el otro silencio.
Una puerta cerrada.
Ya comprendí que es cosa de humanos.
No es cosa del otro silencio.
Y me quedé afuera. Del otro lado del otro silencio.
@ el canto de las ranas.
En otros trayectos, de aquellos que emprendo por pueblos de calles polvorientas, se las llama ”oratorios”. Y tienen puertas abiertas, aunque el cura no esté.
Son construcciones sencillas, pintadas a la cal; con interiores frescos y un silencio propio.
Un silencio interrumpido -quizá- por el ladrido de un perro.
A veces mis silencios ladran, aúllan, rugen. Y sólo otro silencio puede escucharlos.
Ya comprendí que no es cosa de humanos.
Es cosa de otro silencio.
Anoche lo busqué.
Pero había una puerta entre mi silencio animal y el otro silencio.
Una puerta cerrada.
Ya comprendí que es cosa de humanos.
No es cosa del otro silencio.
Y me quedé afuera. Del otro lado del otro silencio.
@ el canto de las ranas.
14/12/2004 03:04 Tema: velos.