Zorba y estos días.

Acabo de cenar como una vikinga: un trozo de pollo así, con la mano y arrancada su carne a puro diente; y una copa de vino barato.
Escucho un viejo y amado tema de Génesis (“hundido”), y aunque me haya lavado las manos, aún tengo restos de acrílico en mis uñas. Estoy pintando un Buda versión zorba, de colores irreales. Una mariposa de la noche murió ahogada en mi paleta.
Revoloteaba molesta, tuve toda la intención de aplastarla con un barniz en aerosol, pero me dije “podría ser Buda”.
Si fue Buda –supongamos- cometió un suicidio.
Lo siento. Yo no pinto en tonos pasteles.
Aunque pensándolo bien, zorba no se hubiera suicidado. Le habría encantado su panza violeta, su lazo dorado, mi vino de tres pesos con cincuenta, y mi arte.
Y yo. Yo también.
Estoy segura.

Mi Navidad.
Que extraño fue todo.
La tarde del 24, después de un largo soliloquio, llegué a la conclusión de que el verano pasado fue el mejor de todos los que pueda recordar.
Por entonces teníamos el boliche que ya no.
Hundido.
Perdimos.
La flota burocrática ganó la batalla.
Pero ¿cómo se mide una pérdida?
Si nunca me reí tanto. Si nunca me sentí más viva.
¿Realmente perdí?
¿Qué es perder?

A mí las cenizas me alimentan.
Tengo los pies curtidos.
Siempre hay brasas quemando, yo misma quemo, me enciendo, soy fuego. Soy Fénix.
Y a empezar. Con otra cosa.
Y ya.
Ya basta.

La noche del 24 tampoco hubo pérdidas. Fue la mejor Navidad de todas las que pueda recordar.
Aún sin…
Aún con…
Yo me acordé de mí.

De vos.

De mí.

Y de mí.

@ coming around again
28/12/2004 01:45 Tema: pulsaciones.
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]