El breve encuentro.
Son esos instantes.
Cuando siento que la vida está afuera, ahí nomás, sólo abrir la puerta descolorida por el sol.
Un árbol se yergue majestuoso y enfermo de muerte.
Aprendo.
Me enseña.
No somos tan diferentes.
De pronto un mirlo revolotea en círculos, cerca de su copa.
Dos, tres, cuatro pasadas.
En la rama más alta hay otro pájaro.
El mirlo se posa sobre ella , tan quieta, y copulan.
Él, frenético.
Ella, mansa.
Tal vez los pájaros no se miren a los ojos.
Pero este mirlo, luego del breve encuentro, repitió la ceremonia.
Voló en círculos, rozando a su compañera, acaso una despedida.
Acaso gracias, acaso te quiero.
Acaso Dios quiera que vuelva a encontrarte.
Él se fue, bello y veloz.
Ella permaneció un momento.
Sola, con mi mirada de pájaro hembra.
Y partió,
en dirección contraria, ajena a mi tristeza por no tener alas.
Para seguirlo.
Cuando siento que la vida está afuera, ahí nomás, sólo abrir la puerta descolorida por el sol.
Un árbol se yergue majestuoso y enfermo de muerte.
Aprendo.
Me enseña.
No somos tan diferentes.
De pronto un mirlo revolotea en círculos, cerca de su copa.
Dos, tres, cuatro pasadas.
En la rama más alta hay otro pájaro.
El mirlo se posa sobre ella , tan quieta, y copulan.
Él, frenético.
Ella, mansa.
Tal vez los pájaros no se miren a los ojos.
Pero este mirlo, luego del breve encuentro, repitió la ceremonia.
Voló en círculos, rozando a su compañera, acaso una despedida.
Acaso gracias, acaso te quiero.
Acaso Dios quiera que vuelva a encontrarte.
Él se fue, bello y veloz.
Ella permaneció un momento.
Sola, con mi mirada de pájaro hembra.
Y partió,
en dirección contraria, ajena a mi tristeza por no tener alas.
Para seguirlo.
08/01/2005 12:13 Tema: velos.