Suyai.
Para Odalys.
El mapuche es un dialecto de palabras cortas, bellas, suaves, sabias. Savia. Vida. Amor. Río. Agua. Piedra.
Suyai significa manojo de piedritas.
Suyai soy yo.
Nadie sabe que en mi corazón hay una gruta natural.
No existe más que un camino para llegar. Y sólo uno.
En el trayecto hay laberintos, hondonadas, puentes colgantes, señales deterioradas por termitas, vientos, lluvias. Sudestadas y sequías.
Algunas señales dicen: “aquí no es”, más adelante… “aquí tampoco”. Otras dicen: “sendero sin salida”.
Pero hay una, que tampoco conduce al camino, pero sí conduce a la esencia de quien busca: “usted está AQUÍ”, pintada sobre un espejo que solo deja ver el rostro del aventurero.
Para que tu “aquí” y mi “aquí” no se confundan.
Para que puedas sentir la danza de tus elementos.
La madera de la que estás hecha, el agua que te recorre, el aire que te despeina, la tierra que te sostiene, el fuego que te enciende, brasa, carbón, leña, tronquito, fósforo, vela.
Hay pieles que no cobijan. Son refugios de caricias ásperas. Rocas enmohecidas con almas agrietadas. Donde nada nace o nada que muere se lamenta.
Pero hay lechos rebosantes de piedritas.
Cuando estoy triste busco alguna que haya sido entibiada por el sol.
La sostengo contra mi pecho. Cierro los ojos. Y la caricia llega sola hasta mi gruta.
Hay una verdad en el Suyai.
Por eso no me faltan mis manojos, por eso los cimientos de mi casa son de piedra, por eso me tiendo en la hierba y las dejo rodar por mi cuerpo.
Porque hay una verdad en el Suyai,
mi deseo es que vayas por ella.
Y la encuentres.
El mapuche es un dialecto de palabras cortas, bellas, suaves, sabias. Savia. Vida. Amor. Río. Agua. Piedra.
Suyai significa manojo de piedritas.
Suyai soy yo.
Nadie sabe que en mi corazón hay una gruta natural.
No existe más que un camino para llegar. Y sólo uno.
En el trayecto hay laberintos, hondonadas, puentes colgantes, señales deterioradas por termitas, vientos, lluvias. Sudestadas y sequías.
Algunas señales dicen: “aquí no es”, más adelante… “aquí tampoco”. Otras dicen: “sendero sin salida”.
Pero hay una, que tampoco conduce al camino, pero sí conduce a la esencia de quien busca: “usted está AQUÍ”, pintada sobre un espejo que solo deja ver el rostro del aventurero.
Para que tu “aquí” y mi “aquí” no se confundan.
Para que puedas sentir la danza de tus elementos.
La madera de la que estás hecha, el agua que te recorre, el aire que te despeina, la tierra que te sostiene, el fuego que te enciende, brasa, carbón, leña, tronquito, fósforo, vela.
Hay pieles que no cobijan. Son refugios de caricias ásperas. Rocas enmohecidas con almas agrietadas. Donde nada nace o nada que muere se lamenta.
Pero hay lechos rebosantes de piedritas.
Cuando estoy triste busco alguna que haya sido entibiada por el sol.
La sostengo contra mi pecho. Cierro los ojos. Y la caricia llega sola hasta mi gruta.
Hay una verdad en el Suyai.
Por eso no me faltan mis manojos, por eso los cimientos de mi casa son de piedra, por eso me tiendo en la hierba y las dejo rodar por mi cuerpo.
Porque hay una verdad en el Suyai,
mi deseo es que vayas por ella.
Y la encuentres.
18/01/2005 03:26 Tema: pulsaciones.