Ahora es después. (Para Greg, y todos)
Es verdad, mi blog me está quedando grande.
En algún momento sentí lo contrario. Me desbordaban las palabras.
Como un cansancio sin poder estar cansada…, decís.
Y hablás de mi energía interior, que no trasciende.
En definitiva, que no cuento. O que no cuento como antes.
Ahora es después, Greg.
El epílogo del que hablaba Muralla.
Supongamos que estoy finalizando una etapa de mi vida. Hay un espacio de tiempo en el mientras tanto.
Un espacio de acomodos, letargo, movimiento, aceptación, cambios, miedos, osadía.
Yo no doy pasos pequeños.
Y me preparo largamente.
Pero cuando camino, cuando me lanzo, mis giros son radicales.
Apuesto sabiendo que puedo perder. Y si pierdo no lloro. Son mis reglas.
Y a nadie arrastro, en todo caso, invito.
No puedo escribir, Greg.
Solo decirte que tal vez necesite que alguien pregunte.
Profundo.
Sin esperar respuestas bonitas.
Sin juzgar.
Sin consejos.
Y soportar mis balbuceos, mis palabras desganadas. Mis puntos suspensivos. Mis propias incertidumbres, mis acostumbrados “no sé”.
No sé con quién.
No sé hasta cuando.
Pero me voy de Buenos Aires.
Y no porque allí tenga “un mundo pequeño, a medida”.
Me voy porque hay dolores que ya no puedo sostener. Y están cerca.
Porque son dolores que amo, o amores que duelen.
Porque me mata el silencio.
Porque ya alucino: “¿será?... se parece, pero no estoy segura”
Allí mi búsqueda se detiene y no persigo rostros. Solo voy detrás o delante de mi sombra.
Es curioso Greg, pero hace meses que escucho una canción -que ya no es una canción cualquiera- porque el tema lo canta “Callejeros”, la banda que tocaba en la disco que se incendió, dejando a cientos de familias sin sus hijos.
Leé parte de la letra:
Voces, sólo voces, como ecos /como atroces chistes sin gracia /Hace mucho tiempo escucho voces y ni una palabra /Y mis ojos maltratados se refugian en la nada /y se cansan de ver un montón de caras y ni una mirada / (...) / Y los sueños no soñados / ya se amargan la garganta y se callan /Y eso, casi siempre (o siempre), les encanta / (...) /Se apagó el sentido /se encendió un silencio de misa /Menos horas en la vida, más respuestas a una causa perdida: /de porqué los sentimientos, vuelven con el día /Solo, como un pájaro que vuela en la noche (libre de vos...pero no de mí) /Vacío, como el sueño de una gorra /Lleno de nada, sin saber donde ir /Duro como un muerto en su tumba que murió de miedo /por el valor de vivir /Las nubes no son de algodones y las depresiones son maldiciones /Te va distrayendo, te enrosca, te lleva y te come /Te lastima y no perdona y en algún lugar te roba la cara /la sonrisa, la esperanza, la fé en las personas.
Una nueva noche fría.
Mi lugar no es éste.
Mi lugar será aquel, cualquiera, donde ya no se enciendan silencios de misa.
Estoy descubriendo una risa que no me conocía. Y es un gran descubrimiento.
Por último, hay un esplendor que se me nota. Es como la luna, no enceguece, no daña los ojos de otros ojos, no engaña, no encandila.
Y dejo una foto que amo.
En el interior de ese cacharro, que cuelga de una tranquera rodeada de alambres, hay un nido.
Hay vida.
Solo es cuestión de encontrarla.
28/01/2005 03:23 Tema: pulsaciones.