Regalos.
tiempo
está el amor
libertad que ata
mentir que llega siempre
a la verdad oculta.
Para vencerte
estamos Él y yo
dolorosamente abandonados
por un dios lejano.
Para vencerte
te detenemos
en un gesto
en una caricia
en un susurro
nos olvidamos de nuestros nombres
-inútiles palabras equívocas-
y nos salen alas
de lujuria infinita.
Margarita Carrera (Guatemala)
Ayer fue el cumpleaños del Gringo.
57.
Nada de amigos, nada de charlas estúpidas, nada de asados.
Él se vistió para mí.
Yo me vestí para él.
Cuando me vio, pretendió convencerme de quedarnos en casa comiendo un “sandwichito”.
-No, y no se te ocurra tocarme. Le dije.
Y así fue como llegamos al restaurante. Ambientado sólo para parejas.
Comida afrodisíaca.
Cortinados negros con fetiches colgando de las telas, separando discretamente cada mesa; y cada mesa vestida con manteles lo suficientemente largos…
Nos traen la carta, saco mis gafas, y comienzo a leer el menú a la luz de las velas:
“Me recreo en provocar tus éxtasis, arrebatos y espasmos” (así se llamaba el plato de entrada que pidió).
“Risueño y victorioso sobre mí, su aliento resbala en el pliegue de mis senos” (así se llamaba el plato de entrada que pedí).
Tomamos champagne extra brut, mientras nos leíamos “sexo al oído” mirando una pintura de Christian Schad: “Amigas”.
Jugamos a adivinar nuestros pensamientos. Nunca antes nos habíamos mirado tan intensamente. (Me gustó que no lo resistiera demasiado tiempo…)
Ninguno adivinó al otro.
Plato principal:
Yo: “Se confunden las llamas de nuestras lenguas”.
Él: “Ebrio de amor, bajo tu curva emocionado”.
Creo que a esa altura, el plato principal estaba debajo del mantel. Entonces decidí quitarme una bota sin que lo notara. Y busqué mi manjar favorito con la punta de los dedos.
Aún faltaba el postre: “Amantes que se comparten”.
Que, por supuesto,
nos comimos de un solo bocado… y sin jadear.
18/05/2005 04:31 Tema: pulsaciones.