Monsita.

A pesar de haberme quedado dormida, y salir de casa sin una taza de café en mi estómago; estaba de lo más ocurrente. No paré de hablar boludeces en todo el trayecto. Tenemos una amistad tan transparente que ella sabía que, SI UNA COSA YO DESEABA, era que la depositaran en el quirófano cuanto antes para salir a buscar un bar, desayunar, y llenar mis pulmones de saludable nicotina. Para cuando vino el camillero, ya la había vestido con esas primorosas batas a lunares, calzado los escarpines (que por supuesto iban a tono con la bata), y puesto esas horrorosas cofias en su blonda cabellera. Enganché sus dos celulares en la cintura de mi pantalón, tomé su cartera y la mía; y la acompañé hasta la entrada de área restringida. Todo esto mareando al pobre camillero con mi verborrea y piropos mentirosos -él, que estaba fuertísimo, ella que se veía divina-. La cosa es que el tipo coloca la camilla (con mi amiga acostada, obviamente), en una especie de puerta que inesperadamente se abrió en dirección al techo mientras la camilla se deslizaba automáticamente hacia un pasillo. Yo me puse a gritar que no la incineraran. Realmente era lo más parecido a un crematorio que vi en mi vida. Había que ver su cara de espanto. Pero creo que no alcanzó a putearme.
Ya en la calle, me dispongo a buscar un lugar donde sentarme a fumar tranquila y hacer unos llamados, cuando me advierto a los saltos, como si sufriera alguna clase de síndrome epileptoide. Bueno, eso es lo que debe haber pensado la gente que miraba sin saber que hacer. ¿Sería peligroso acercarse? ¿Echaría espuma por la boca? ¿Mordería?
Tendría que darme vergüenza contarlo, pero lo voy a contar: la guacha había puesto en vibrador ambos celulares. Y yo, que no estoy para nada acostumbrada a esas mierdas, y que seguramente tenía las neuronas bajas en azúcar a causa de mi ayuno, no registraba qué carajo me pasaba. ¿Pooor-queeé-YOOO-esss-taaa-baaa-viii-braaannn-dooo???
No-no-no saben el espectáculo que di. Lamentable.
Bueno, los putos aparatos me tuvieron a mal traer toda la tarde. Cuando no me vibraba uno en la mano en el momento menos pensado (y yo saltaba, cómo no); resulta que al otro lo tenía debajo del culo, con lo cual los saltos eran casi para haber competido tranquilamente en garrochas.
Llegué de la calle al mismo tiempo que ella salía de quirófano. Espléndida (ella), yo, un tanto alterada, creo.
Tengo que reconocer que las anestesias de hoy son un viaje del que no se quiere volver así como así. A mi amiga le brillaban los ojitos como si hubiera pasado la tarde con no importa. Y me decía: -ay! me mimaron tanto no sabés que amor los cirujanos, que divinos, que dulces, que tiernos -
- ¿a vos te parece, boluda, que tengamos que llegar a operarnos para sentirnos como si hubiéramos estado en una fiesta fumando porros con veinte strippers? ¿no es como patético???- le decía yo.
Ahí comprobé la poca privacidad que hay en esos lugares. Una carcajada (o varias) se escucharon desde los boxes contiguos.
Creo que después de eso, logré que a mi amiga le dieran el alta en tiempo record.
Mejor.
No tuvo que tomarse ese asqueroso té de sanatorio.
El café que tomamos en la esquina,
estaba buenísimo.
17 comentarios
Mon -
jajaj no había visto tu comentario... estás un poco desfasada en el tiempo, diosa.
siiiiiiiiiii tal cual.
en esos momentos te enamorás del camillero, del anestesista, del cirujano, hasta de la gorda que viene a tomarte la presión.
¿por qué será?
la bellísima paciente está ok, hoy le sacaron el yeso de la mano... menos mal, porque anduve haciendo de chofer, entre otras cosas.
besotes.
Turandot -
Y como esta la bellísima paciente????
Mon -
bueno, hola...
sí, grité eso, pero veníamos riéndonos (el camillero, ella y yo)... dije "no la incineren que aún está viva!!!"
tengo humor negro, gótico, macabro jejeje.
nada, fue una situación que venía de maravillas.
un beso.
Mon -
pero soy eso.
besotes marinero
Mon -
;(
Anónimo -
besitos
nemomemini -
Besotes, tesoro, corazón, poema.
Quiara -
besitos linda y animo:***
Mon -
siii, tal cual.
mira, yo dejé de trabajar en hospitales por esa razón... la angustia que me generaban.
la energía de la que hablás, para mí es tan tangible como una puerta... y eso que me "preparo", pero es muy fuerte, siempre densa, no importa que bonito parezca el lugar.
que bueno que me comprendas ;)
besillos.
NADA -
En cuanto a los sanatorios hospitales y demás lugares de "salud", me ocurre que cuando entro en un lugar de estos, siento esa energía tan densa que allí se respira como una losa y a los cinco minutos estoy con un palizón tremendo y con una especie de depresión que se me pasa sólo con salir del lugar.
En fin, te comprendo.
Besos :o)
Mon -
sí, pero el show me costó el malestar que hoy siento.
no me gustan esos lugares, los detesto... no hay sentido del humor con que atravesarlos.
besitos!!
Mon -
ya aprendí que parece paradoja pero en realidad no lo es.
son simples mecanismos.
eso sí, nadie advirtió que estábamos allí para una operación.
no me gustan (juro que no las resisto) las caras de "circunstancias".
y claro que no pienso acompañarte ttt
Sergio -
Mon -
resiste todo.
sois maaaalosss!
Mon -
**lectura no apta para espíritus sensibles**
-no es poética
-no es espiritual
-no es erótica
-no es profunda
-no es culturosa
-está mas o menos llena de palabrotas.
pero en fin, que no advertí nada.
Pedro Glup -
¿que tal un curso de amiga enfermera?
Pero entre todo, bromas, sonrisas y boludeces, está la ternura y la amistad.
Y el miedo.
Besos
nemomemini -
Besos vibrantes :D