Perdón.
Cuando me preguntan a qué Iglesia pertenezco no sé que contestar.
A veces digo “a la mía”. Hay gente que me mira con ganas de tirarme a una hoguera.
Yo, nada más sonrío y cambio de tema.
Ya aprendí que no hay nada que explicar.
Todos tenemos algo que consideramos sagrado. En mí, no está afuera. Afuera sólo están las representaciones de lo que me habita.
Éste no es un día que yo asocie con huevos de chocolate, y menos con conejos. Tal vez con una rama de olivo que jamás compraré, que nunca iré a buscar, pero que siempre recibo de manos de alguien. Y ése gesto, eso es lo sagrado, en particular cuando viene de un niño. Como me pasó este año.
Sin embargo esta fecha, este día que hoy paso en soledad, me dice algo.
Perdón.
Si hoy pudiéramos perdonarnos…
Decirnos “perdoname por tal cosa”, “supe lo que decía, supe lo que hacía, pero no supe que podría provocarte dolor… y yo no quiero que cuando pienses en mí, sientas dolor”.
Esto va para todos aquellos a quienes herí, sin importar el tamaño de la herida.
Sin importar si también fui herida. Sin importar si mis heridas han cerrado, o siguen sangrando más allá de todo.
Me gustaría poder decir esto en persona. Pero la verdad, no me atrevo. Adivino rechazos y no estoy tan fuerte como para soportarlos.
Esto es todo, que estén bien.
11/04/2004 19:47 Tema: velos.