Acordes.
La lección de piano. Esa melodía logra hacer con mi alma lo que quiere, me aturdo en un amor sin sexo que moja mis pestañas buscando a quien asirse en la memoria. Es como si ya me hubiera ocurrido pero no logro reconocerme ni reconocer las manos que con cada tecla se hunden sin saber de superficies, aguijoneando dulcemente los lunares de mi espalda y aquel que se esconde bajo el pecho izquierdo de mis pechos, y que ningún amante recuerda porque los amantes miran otra cosa que las mujeres miramos pero además… además miramos con las yemas de los dedos y con las aletas de la nariz que son como faros/guías hacia el olor amado y jamás olvidado o confundido… porque las mujeres archivamos pieles, miradas, gemidos, silencios, procacidades y ternuras, y somos tan obsesivamente cuidadosas de nuestros recuerdos que jamás cambiaríamos el laurel de cabeza o la cabeza del laurel aunque guardemos una vela en la nevera o sirvamos el vino en ceniceros… porque para eso están las distracciones, para eso. Pero jamás para olvidarnos de quien nos hizo llorar al ofrendarse como dios, becerro de oro, vientre sabedor de todos los placeres perdidos en el tiempo de lo irrepetible, huella fresca en la cama de cada noche, de cada mañana, de cada nuevo día /hombre/quien/ qué importa si nunca te irás de mí aunque mis urbes de vaca no sagrada se vacíen en boca de becerros… nunca de oro.
04/09/2004 08:18 Tema: velos.