Cuenta de sol.
Entonces podrías esconderte.
Pero que grises tus días sin soles. Pensándolo bien, puedo sentarme en la roca de la puerta dorada, morder el hilo del collar, acomodar cada cuenta entre mis muslos,
y dejarte un sol allí.
Un sol que huela a mí.
Y podrás cerrar los ojos,
pasar tu lengua para borrar mis besos
hasta borrar tus labios
hacer una cruz con tu deseo
y llevarla al hombro como al descuido
matarme en cada sueño olvidado
olvidarme en cada sueño muerto
pero el sol
mi cuenta de sol,
tu sol de cuento,
… ya que importa.
@ why- annie lennox
01/10/2004 07:06 Tema: velos.