Saldos.

Siempre hay un saldo.
Después de la tormenta.

Palomas muertas como esculturas de acero sobre la hierba verde.
Un nido desierto que tendí al sol.
Qué insuficiencia la de mis manos. Con ellas lavo, acaricio, pinto y cocino. Pero no pueden reconstruir un nido.
Les falta el arte de un pico gestante.

Niño, mi niño.
Dormías y no lo notaste. Yo te acariciaba la nuca y mi amor era de madre. No sé si las manos eran mías; o eran manos que viajaban en el tiempo. Tarde.
A traerte lo que no te dieron. Y te escuché llorar.
Por eso mis manos.
Por eso mis pechos.

¿Puede un techo alzarse como una luna parida por la tierra?
Así lo vi.
De zinc, y caliente.
Solo falto yo. Y algún día.
05/12/2004 03:50 Tema: velos.
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