Inocencia.

lobeznos.jpgPor enkidu.

A veces Dios me quita la poesía, entonces miro piedra y veo sólo piedra.

Adélia Prado


Dice Clarissa que una persona ingenua es alguien que cree que nunca nada le va a herir. Dice Clarissa que una persona inocente es alguien que sabe que la vida le va a herir, pero que sabe también que podrá curarse.
Últimamente ando intentando practicar la inocencia todo lo que soy capaz... intento dejar el control, el poder y las rayaduras de coco... intento deshacerme de explicaciones, justificaciones y razonamientos... intento vivir con lo que hay.
Creo que el mayor problema del hombre moderno es el afán por controlarlo todo, incluído él mismo. Queremos controlar la mente, el corazón y el cuerpo... los neurotransmisores y el estado de ánimo... nuestros sueños y esperanzas... los sueños y esperanzas de los demás.
Hemos salido de la sartén de una educación religiosa culpabilizadora y controladora para caer en el fuego de una utopía de autorrealización y poder absolutos.

"Controle su mente"... "Controle la mente de los demás"... "El poder está dentro de tí"... "Las claves del éxito"... "Las claves del éxtasis"... "Las claves de la felicidad"... "Sea feliz ¡coño!".

Paparruchas todo.

Son tantas cosas, tantas cosas... ¿cómo poder con ellas? ¿cómo bancártelas? ¿cómo saber cual, donde, cuanto, de que manera?... ¿cómo saber?... ¿cómo saber?... ¿cómo saber?.

¿Y si fuera verdad que la culpa de que me sienta tan jodidamente mal la tiene una luna mal aspectada en mi firmamento?... ¿y si fuera mentira que soy yo la responsable porque no sé vivir más inteligentemente?... ¿y si fuera por la llegada del invierno austral y no por mis hijos, o mis padres o ese hombre/mujer que no me quiere... que no se dá cuenta lo linda que soy... que no sabe lo que se pierde... que no sabe... que no sabe... que no sabe?.

El hombre moderno ha sido capaz de complicar la vida hasta unos niveles paroxísticos. No ser feliz (siempre) es un pecado. No ser capaz de resolver todos nuestros problemas (siempre) es un pecado. No creer que tenemos un poder ilimitado para cambiar las cosas (siempre) es un pecado.

El pobre animalico que somos y que se ha bajado apenas hace unos minutos evolutivos del árbol y ha echado pie a tierra, corazón a tierra, espíritu a tierra... ese pobre animalico está asustado. Tan asustado ahora como lo estuvieron los hombres de las cavernas... pero ahora tenemos además la obligación de fingir que no temblamos y que controlamos mogollón... que sabemos de puta madre de qué va este baile... que tenemos planes claros y rotundos... que sabemos a dónde vamos... a dónde vamos... ¿a dónde vamos?.

Niña Mon... ahora mismo una lobezna le está aullando a una luna ardiendo en medio del invierno austral... y aúlla porque es la única forma que tiene de levantar la cara hacia el cielo y liberarse por un instante de su servidumbre de bestia hambrienta.

Tú... ¿no te habrás olvidado de aullar?.
12/06/2005 03:02 Tema: c & p.
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