Divorciadas.

rostrosblog.JPGAlex, mi amigo (ácido escritor portorriqueño), suele mandarme artículos y libros de Mayra Montero por que sabe que me gusta, (y por que él es un tesoro). Aquí va "Divorciadas". Me tomé el atrevimiento de cambiar algunas palabras de la autora, que no modifican en absoluto el contenido, pero suenan más "porteñas".

De Mayra Montero para vos:
(El Alex)

A las mujeres siempre nos dan consejos. No importa cuál sea nuestro estado civil: viudas, divorciadas, lactantes, casadas en estado idílico, o casadas en estado de coma.
Tal parece que tenemos cara de estar continuamente solicitando consuelo; y en el caso de las divorciadas, ávidas de esos artículos benevolentes que afirman que hay vida más allá del divorcio (como si no lo supiéramos).
A los hombres, sin embargo, los aconsejan poco. En primer lugar, porque ninguno hace caso de esas pelotudeces, y en segundo, porque los "consejeros" saben de sobra que los hombres harán justamente todo lo contrario de lo que ellos dicen. Y hacen bien.
Mejor no dar consejos, porque pienso que las mujeres, divorciadas o no, lo que realmente necesitamos es que nos dejen quietas, y no nos pongan constantemente debajo de una lupa para ver si tenemos traumas miedos o sarpullidos. Con que nos traten a las divorciadas del mismo modo en que tratan a los divorciados, sin retorcimientos, y sin hacernos sentir como enfermas de tifus, sería suficiente. Y las divorciadas, solitas, por puro instinto, hallaremos el camino y buscaremos lo que más nos conviene, lo mismo si salimos todos los días con un amigo diferente (a lo cual tenemos pleno derecho, sin que nadie nos critique ni nos crean "desesperadas"), como si no salimos nunca y decidimos reflexionar desde la tranquilidad de nuestra casa, junto a un hombre, o a quince. O si preferimos, solas.
Ése es el verdadero día que vale la pena celebrar, ya sea en marzo o septiembre. El día libertario en que, sencillamente, se nos permita elegir.

Por Mayra Montero.

Bueno, ahora va mi opinión. Creo que la estupenda Mayra se queda corta. No nos ven con cara de solicitar consuelo, por que para eso habría que presuponer "desconsuelo", lo que por cierto ocurre pero no en todas las mujeres. Me atrevería a decir que el desconsuelo es mas propio del hombre que de la mujer, en particular cuando la decisión la ha tomado "ella, LA BRUJA".
Lo que en verdad ocurre, es que los hombres disimulan muy bien su desconsuelo. No pueden admitirlo así como así, porque creen jugarse los genitales en ello. Por lo tanto recurren al herrero que les forjará, como a medida, el traje del rencor, del despecho, del yamelasvasapagar.
Y en eso, hay que admitirlo, los hombres nos llevan grandes ventajas. Están tan acostumbrados a hacer de la especulación un arte más entre las artes (digamos, para ser bien pensadas, que por una cuestión de supervivencia); que saben donde y cuando poner las trampas.
Siempre tendrán un As convenientemente escondido.
Ellos SABEN.
Nosotras APRENDEMOS.
Y mientras APRENDEMOS no tenemos ningún problema en mostrar las lágrimas y limpiarnos los mocos en presencia del verdulero. No se nos borran los ovarios por ello.
El APRENDIZAJE es largo, costoso, y nos insume buena parte de nuestra energía. Sencillamente por que tenemos el instinto atrofiado, y no por déficit neuronal, si no por habernos acostumbrado a que, durante años, alguien decidiera por nosotras. Es una cuestión de responsabilidad personal, no se puede culpar a nadie por haber entregado las llaves de nuestra vida.
Es muy probable que al querer recuperarlas, nos ocurra como en el cuento de Barba Azul.
Por eso, mujeres, busquen una excavadora de ser necesario, pero recuperen el instinto. Porque sin esa voz interior, que aprendimos a desoir, no habrá camino y morirán paradas en la misma baldosa, temblando de miedo, con el rimmel siempre corrido y el Rivotril escondido en la bombacha.

Escuchando Bob Dylan- Jokerman
25/04/2004 09:56 Tema: velos.
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