Cada pregunta tiene su respuesta.
-¡Pero usted colecciona hijos de puta! Decía mi analista.
Es verdad. Sí. Yo coleccionaba hijos de puta. Por entonces los mocos me impedían hablar, yo asentía con la cabeza y -piadosamente- mi guardiana sacaba de su bolso una caja de Kleenex. Era todo lo que podía: levantar una ceja, llorar, colgarme de una grieta, llorar, acumular pañuelitos sobre el escritorio, llorar. Charcos de lágrimas azules o violetas. Lágrimas de colores sobre un fondo de sepia gastado (mi alma).
Efectos especiales.
Afectos especiales.
Amores que devastan. Yo, una suerte de platillo lanzado hacia la nada. El amor, el mal amor, se lo llevaba todo.
Paloma alimentada de migajas, postergada, clandestina, subida a la calesita del embuste del nunca jamás, temblando de gozo ante la sortija robada. Robada y con devolución.
-Ya es hora, decía él.
Y una va perdiendo dignidades.
-Te acerco hasta tu casa.
-Bueno.
Con tal de estar. Con tal de transformar semáforos en besos. Miradas. Manos que se asfixian. Sexos áun latiendo, extenuados, doloridos. No te vayas. No lo digo. Para qué.
La vuelta con la música aturdiendo/me. No pienses. No pienses. No pienses.
Te amo. Te amo. Te amo.
Y otra vez las lágrimas que secaba furiosa, maldiciendo la hora de haberte conocido y ese bautismo de muerte en el sentir. Ese ahogo de la cobarde ausencia. Ese no saber quien soy, quien sos. Quien fui. ¿Con qué derecho me despertaste del letargo de mi sueño químico? Para qué me hiciste soñar. Para qué me dejabas. Para qué volvías.
Cada pregunta tiene su respuesta, dice la canción.
Pero ninguna canción me la daba. Ni siquiera las tuyas, aquellas que marcaban impasses-rupturas- reencuentros. Historias. Cuentos y novelas. Ficción.
Yo, lo único que quería, era darte mi amor.
Aquello… aquello fue.
Ya no es.
Ya no soy.
Ya no.
Volverte a ver…
Volverte a ver me permitió darme cuenta de una cosa: hace mucho tiempo que te fuiste de mi vida.
Un extraño con rasgos conocidos.
Y cuando cerraste la puerta para irte, no lloré. No sangré. Sólo alivio y dolor ante la evidencia del ya no.
Ya no soy.
Ya no es.
Es verdad. Sí. Yo coleccionaba hijos de puta. Por entonces los mocos me impedían hablar, yo asentía con la cabeza y -piadosamente- mi guardiana sacaba de su bolso una caja de Kleenex. Era todo lo que podía: levantar una ceja, llorar, colgarme de una grieta, llorar, acumular pañuelitos sobre el escritorio, llorar. Charcos de lágrimas azules o violetas. Lágrimas de colores sobre un fondo de sepia gastado (mi alma).
Efectos especiales.
Afectos especiales.
Amores que devastan. Yo, una suerte de platillo lanzado hacia la nada. El amor, el mal amor, se lo llevaba todo.
Paloma alimentada de migajas, postergada, clandestina, subida a la calesita del embuste del nunca jamás, temblando de gozo ante la sortija robada. Robada y con devolución.
-Ya es hora, decía él.
Y una va perdiendo dignidades.
-Te acerco hasta tu casa.
-Bueno.
Con tal de estar. Con tal de transformar semáforos en besos. Miradas. Manos que se asfixian. Sexos áun latiendo, extenuados, doloridos. No te vayas. No lo digo. Para qué.
La vuelta con la música aturdiendo/me. No pienses. No pienses. No pienses.
Te amo. Te amo. Te amo.
Y otra vez las lágrimas que secaba furiosa, maldiciendo la hora de haberte conocido y ese bautismo de muerte en el sentir. Ese ahogo de la cobarde ausencia. Ese no saber quien soy, quien sos. Quien fui. ¿Con qué derecho me despertaste del letargo de mi sueño químico? Para qué me hiciste soñar. Para qué me dejabas. Para qué volvías.
Cada pregunta tiene su respuesta, dice la canción.
Pero ninguna canción me la daba. Ni siquiera las tuyas, aquellas que marcaban impasses-rupturas- reencuentros. Historias. Cuentos y novelas. Ficción.
Yo, lo único que quería, era darte mi amor.
Aquello… aquello fue.
Ya no es.
Ya no soy.
Ya no.
Volverte a ver…
Volverte a ver me permitió darme cuenta de una cosa: hace mucho tiempo que te fuiste de mi vida.
Un extraño con rasgos conocidos.
Y cuando cerraste la puerta para irte, no lloré. No sangré. Sólo alivio y dolor ante la evidencia del ya no.
Ya no soy.
Ya no es.
15/04/2005 05:45 Tema: velos.